Cultivando vidas más sustentables

Para poder hacer que las acciones vayan más allá de un papel y se concreten en la vida real, es importante contar con líderes que nos ayuden a darle dirección a los proyectos, personas extraordinarias que nos inspiren a trabajar para construir un mejor espacio para todos.

Por Diana Chávez Hortelano

Para poder hacer que las acciones vayan más allá de un papel y se concreten en la vida real, es importante contar con líderes que nos ayuden a darle dirección a los proyectos, personas extraordinarias que nos inspiren a trabajar para construir un mejor espacio para todos. Oralia es una de estas personas y ella hace una labor extraordinaria en su comunidad.

Oralia tiene unos ojos brillantes que se iluminan mucho más por la permanente sonrisa de oreja a oreja. Oralia nos recibe a los pies del Centro Educativo para el Desarrollo Rural en Piedra Grande, Huixquilucan, Estado de México; nos da un pequeño recorrido por las instalaciones de la organización y a la par nos va mostrando todas las enotecnias que existen en el lugar y la función de las mismas. Es invierno, pero ella tiene una actitud cálida a pesar de las inclemencias del clima, nos guía hacia la comunidad, en donde previamente ya forjó una relación con las familias y hasta nos puede decir nombres, apellidos y datos curiosos de la zona y sus pobladores.

A la par, también está Guadalupe, una mujer de gran corazón, cuyo amor por el proyecto ha sido tan grande que se ha trascendido a muchas personas a lo largo de su trayectoria en la comunidad. Independientemente de su experiencia en temas de sustentabilidad, Guadalupe tiene el don de aterrizar conceptos tan complejos como organoponia, presas keyline, cob y bajareque, entre otros; para la comprensión de cualquier persona. El entusiasmo con el que emprende cada proyecto es admirable, porque imprime en cada acción mucho esfuerzo y pasión por lo que hace.

Este dúo dinámico hace posible que los habitantes de Piedra Grande tengan la oportunidad de conocer las bondades de los proyectos sustentables y con ello tener una forma de vida más amigable con el entorno, utilizando correctamente los elementos del medio natural para satisfacer las necesidades básicas de sus familias. También se busca migrar hacia programas más integrales que generen conciencia sobre los medios naturales, logrando así un cambio de hábitos permanente que impulse la autosuficiencia y la productividad.

El hacer que las personas tengan un sentido de pertenencia con los proyectos es algo sumamente complicado, considerando lo que se ha mencionado sobre nuestro sistema de “apoyo” a las comunidades vulnerables, así que la labor de personas como Guadalupe y Oralia es digna de reconocerse y por supuesto valorarse. Es por ello que me considero privilegiada de coincidir en proyectos a favor de la comunidad y que mejor que sean de la mano de mujeres inteligentes, emprendedoras y líderes.

Un pequeño recordatorio es que nosotros somos los responsables del entorno en el que vivimos, y que seremos recompensados en la medida de nuestro involucramiento para resolver problemas de interés común. Gracias a mi trabajo dentro de Fondo Unido México he vislumbrado mucho mejor el poder que tenemos como comunidad, y que con un poco de voluntad y dirección podemos lograr resultados magníficos.