Límites con amor para el Desarrollo Infantil Temprano

Por: Azu Carrasco (@edueficaz)

Cuando los niños nacen, aún no alcanzan a diferenciar su existencia como algo independiente de su madre, así que la relación es fundamental para que el bebé fortalezca su auto concepto y funcione reconociéndose como una persona diferente a la figura de su cuidadora. La información de seguridad que él recibe durante el primer año es fundamental para el resto de su vida. Es verdad que los niños son quienes definen y desarrollan su propia autoestima, pero son los padres los responsables de acercarle las herramientas para que el niño construya su auto-concepto, teniendo un papel para ser espejo de lo que los niños están realizando continuamente que funcione como estímulo, por ejemplo diciendo “Hijo, ¿notas cómo todo el esfuerzo que pusiste en esa tarea valió la pena?”o “me imagino que te sientes muy orgulloso por haber ganado ese partido de futbol”, que es muy diferente a solamente darles halagos que nazcan del juicio de que son los mejores hijos del mundo. 

La infancia temprana es una etapa muy importante para ajustar todos los límites que se van a manejar durante la vida del niño, pero es muy importante que esta autoridad se fomente sin gritos, sin regaños y sin violencia. Se sugiere marcar la distinción de manera corporal, es decir, cuando algo es aceptado, se debe reforzar con abrazos, con besos y compañía; pero cuando ocurre lo opuesto, lo sugerido es simplemente bajar al niño, retirarte un momento de donde está y permitir que asocie que mientras su conducta sea socialmente aceptada, entonces recibirá el privilegio de ser abrazado, apapachado y cargado, a diferencia de cuando hace berrinche o está pegando, pues en esta situación, simplemente pierde este privilegio. Es indispensable que el niño entienda los límites con el concepto de consecuencias y no castigos-premios, porque esto lo que hace es condicionar su conducta a factores externos a ellos mismos. 

La disciplina se logra cuando el niño lo hace por convicción propia y no por obtener un premio o por miedo a ser castigado. Cuando los padres están trabajando sobre límites es importante considerar el error como una oportunidad de crecimiento y aprendizaje y no como una razón para castigar al niño. A través de la equivocación se abre una

nueva posibilidad a futuro para actuar de una manera diferente. Desde la primera infancia se debe enseñar a los niños a tomar decisiones a través de pequeños ejercicios que les permitan elegir entre una y otra cosa.

Esta práctica de ensayo y error ayuda al niño a entender la disciplina y a fortalecer el entendimiento de las consecuencias que existen tras cada decisión tomada. Los padres deben de permitir que los niños afronten esas consecuencias y aquí es donde radica el aprendizaje. Algo fundamental en el desarrollo del niño es que la autoridad no lo haga sentir intimidado, sino que encuentre la manera de ser inspiración para que se comporte con valores que él entienda que funcionan en la vida cotidiana. A su vez, como padres hay que encontrar un punto de equilibrio para funcionar como autoridad sin evadir la responsabilidad de marcar límites, teniendo en mente que el ideal de la autoridad es ser su inspiración y ejemplo. La responsabilidad de los padres radica primero en educarse a sí mismos para poder tener las herramientas para educar al otro de manera efectiva y con amor.

 

Sobre el autor:

Azu es pedagoga con una maestría en Educación Especial, terapeuta en psicomotricidad con experiencia en Asesoría Familiar y capacitadora de padres de familia a través del modelo PECES (Padres Eficaces con Entrenamiento Sistemático). Autora del libro “Padres Eficaces”, coach ontológica, terapeuta y mamá de dos.