Renovando el patio de juegos con Avery Dennison

Ir a un voluntariado por primera vez puede causar nervios. Enfrentarse a grandes grupos de personas, en entornos desconocidos— y con carencias que muchas veces nos resultan ajenas— representa un reto que nos obliga a ponernos en los zapatos del otro y ser empáticos. En Fondo Unido-United Way México vemos al voluntariado corporativo como una experiencia integral, que aporta beneficios para individuos, comunidad y empresa. Para lograr esto, contamos con un taller de capacitación para voluntarios, diseñado para reforzar sus habilidades de comunicación y expresión. Así, una vez que llega la hora de entrar en acción, el voluntario cuenta con las herramientas adecuadas para interactuar con la comunidad y llevar a cabo su labor.  

 

En abril, Avery Querétaro se unió con nosotros para apoyar a los alumnos del Jardín de Niños Edmundo Claparede. Antes de iniciar los trabajos en el plantel, los integrantes del comité de Avery recibieron el taller de capacitación, en el cual aprendieron sobre proyección física y manejo de voz, entre otras cosas. Una vez concluido el curso, llegó el momento de salir a campo. 

 

El Jardín de Niños Edmundo Claparede está ubicado en Las Lajitas, Querétaro y es uno de los tres centros de educación básica en la zona. Se trata de una comunidad que enfrenta múltiples problemas, pues, aunque cuenta con apenas poco más de mil habitantes, tiene un alto índice de marginalidad y un nivel máximo de escolaridad de Telesecundaria. La institución elegida atiende a 60 niños, pero sus áreas de esparcimiento se encontraban en estado de deterioro. El juego es un pilar básico para la infancia debido a que fomenta el desarrollo de habilidades de motricidad y socialización en niños y niñas. Por ello, es muy importante que cuenten con el entorno adecuado para ello.

 

Antes de la llegada de los voluntarios de Avery Querétaro, el patio de juegos del Jardín de Niños Edmundo Claparede lucía sin vida, con juegos oxidados y en mal estado. La misión de los voluntarios fue rehabilitar toda la zona, para lo cual lijaron, pintaron y reubicaron los juegos; además, realizaron trabajos de jardinería para mejorar las áreas verdes de la institución. 

 

El resultado fue increíble: las áreas que antes lucían grises y sin vida, ahora están llenas de color, listas para recibir a los niños. Gracias a la labor de los voluntarios, los pequeños podrán divertirse en un espacio seguro, agradable y que fomente su creatividad y desarrollo. Gracias infinitas para los héroes de Avery, que una vez más, nos demuestran que unidos impactamos.