Transformando Salitrillo en conjunto


Es sábado, son las nueve de la mañana en la comunidad de Salitrillo y hay niños afuera del Jardín de Niños Miguel F. Martínez. Entre semana los niños corren con sus mochilas y loncheras a saludar a su maestra después de que recibieron un beso y abrazo de sus madres, abuelas o padres como despedida para su jornada dentro del preescolar. Sin embargo, hoy es distinto. Este día también llegan los niños acompañados de sus familias, pero, a diferencia del día anterior, no se despiden y no cuelgan de sus brazos mochilas o loncheras, sino brochas, escobas y bandejas. Hoy no pintarán en sus cuadernos, hoy pintarán su escuela y al lado de sus familias. 
 
 
Pero sus familias hoy también sufren un cambio, pues no están compuestas únicamente por sus madres y padres, abuelas o tías, primos o hermanos, hoy se ha sumado a su familia un grupo de personas extrañas con una playera blanca que al frente dice VIVE UNIDO, y atrás tiene un logo que les parece conocido por haberlo visto antes. El grupo de extraños también tiene escobas, brochas, bandejas y además botes de pintura. Pero su herramienta más importante es el tiempo que donarán para juntos pintar la escuela. 
 
Se presentan todos los asistentes, la directora agradece a las familias y niños por estar presentes y listos para pintar. Después, una de las extrañas de playera blanca toma el micrófono y presenta a su grupo. Todos son voluntarios de empresas que regalan su tiempo y esfuerzo para pintar la escuela, pero haciéndolo juntos, todos unidos. 
 
Con música de fondo, y todos los insumos necesarios, se ve a niños, familias y voluntarios conviviendo en una misma actividad, con un objetivo común que se va cumpliendo a medida que avanza el día. La escuela está cambiando. La barda que antes estaba sucia y gris, ahora ya no tiene maleza que la cubra y brilla con un color nuevo. Los salones parece que los acaban de inaugurar, y los juegos, después de ser lijados y pintados, ahora parece que son nuevos. 
 
 

Los niños más pequeños también participan, tal vez es la primera vez que pintan una barda sin que los regañen, sino al contrario, hasta su mamá les está ayudando y su maestra los alienta a seguir. Los hermanos mayores apoyan con la pintura en los juegos, después de que los voluntarios los lijaron. Las bancas ahora lucen espectaculares, ya sin la araña y ahora con muchos colores. El patio para juegos ya no tiene maleza y mágicamente se vuelve más grande. 
 
 
En cada rincón de la escuela se ve a un grupo de personas trabajando, niños, familias y voluntarios que no se conocían, pero que hoy están unidos por una meta común. Al terminar la jornada de voluntariado, todos se juntan en el patio central y ahora es la mamá de uno de los alumnos la que toma la palabra. Las palabras son de agradecimiento porque ahora la escuela de su hijo es más bonita. Agradece a los voluntarios y les dice que ya conoce los logos de sus playeras y que sabe dónde los había visto antes. Son Orbis y Vesta, dos empresas que están en Puerto Interior, un parque industrial que está a cinco minutos de su comunidad. Otra de las mamás grita que ella quiere trabajar ahí. 
 
Al final del día, en agradecimiento al esfuerzo y compromiso, les prepararon una comida, con guisos que distintas familias regalaron. Agua, tortillas, arroz, nopales, frijoles, salsa, pollo y gelatina, hacen un manjar. Pero el postre resulta lo más delicioso: uno de los niños del preescolar agradece por los “juegos nuevos” en su escuela. Durante la foto grupal, con la escuela de fondo ya pintada, una de las mamás se acerca con los voluntarios y demuestra su interés por trabajar en su empresa. Semanas más adelante el deseo se convertiría en realidad. 
 
 

Este día es un ejemplo de cómo el esfuerzo de muchos, enfocado en un mismo objetivo, puede generar grandes resultados. Hoy las personas de la comunidad saben que dentro de Puerto Interior hay muchas empresas, pero reconocen ya a dos de ellas como grandes amigos. Los niños tienen una escuela que les gusta más. Las maestras ya cuentan con espacios más amplios para la recreación con los niños, sus salones se ven mucho mejor y las bancas para el almuerzo de los niños parecen nuevas. Todo esto gracias al esfuerzo de voluntarios de dos empresas que se unieron por el bien común, juntaron su tiempo y esfuerzos con la comunidad, y trabajando todos juntos se logró un enorme beneficio. Estas actividades se complementaron con mejoras en instalaciones eléctricas y mejoramiento de sanitarios. Hoy la escuela es más digna para cada uno de los alumnos. 
 
 
En Fondo Unido México – United Way Mexico promovemos las alianzas entre sociedad civil y empresas, en las que todos somos iguales en el objetivo de lograr el bien común, justo como sucedió con Vesta, Orbis, la comunidad de Salitrillo y el preescolar Miguel F. Martínez.